Tecno-dependencia

Hoy hemos decidido reflexionar sobre un tema que nos ha afectado en esta semana a varios de nosotros, y no es más que la dependencia que padecemos de las nuevas tecnologías.

Pues si, en los últimos días varios de nosotros hemos sufrido pequeños “incidentes” tecnológicos, lo que por un motivo o por otro nos han dejado “vencidos” para realizar trabajos de clase, estudio, labores del trabajo, o cualquier tipo de tarea, porque desgraciadamente somos una generación  que podemos hacer prácticamente todo con un ordenador en nuestras manos, o mismamente con un simple smartphone, que en ocasiones es nuestra única herramienta de trabajo, e incluso en según que casos la más importante.

Y estamos ante tres ejemplos muy claros de la importancia que tienen. Nos han fallado un smartphone, una compañía telefónica y un portátil.

El primero de ellos lleva TODO en su teléfono, de hecho vive pegado a él: redes sociales, correos, llamadas, más correos, más llamadas, etc. Y esta semana su dispositivo móvil ha decidido que se acabó, que se apagaba para no volver a encenderse más. Teniendo en cuenta que para él es un bien de “primera necesidad” debido a la infinidad de cosas importantes para las que realmente lo utiliza, ha llegado la hora de buscar otro nuevo. Pero, ¿sirve cualquier teléfono cuando es una herramienta tan importante en tu día a día? Busca, mira, compara; y todo ello tan rápido como puedas para poder estar activo nuevamente con la mayor rapidez posible.

Otro de nosotros decidió acogerse a una compañía móvil digital de estas nuevas, porque pagaba una quinta parte que con la siguiente más barata… sorpresa sorpresa, esta semana ha tenido ya no sabemos cuantos cortes con la red de datos, porque están teniendo problemas con los servidores unas veces, otras con las centralitas de no se donde, etc. Con lo cual eso también te deja vencido.

Y el último, a un servidor. Mi portátil ya lleva meses sin responder a ningún tipo de estímulo, da igual que lo formatee, que lo limpie, que haga lo que haga. Está una temporada bien pero pasados unos días, si quiere trabajar bien, pero si no se queda pensando y ya no queda más opción que el “botonazo”, porque ya no atiende a más razones. Nuevamente a formatear y limpiar. Y claro está que te queda la opción del ordenador de torre de casa. Pero ya te limita el no poder utilizarlo en el momento justo que lo necesitas, que es la agilidad que te permite el notebook, el estar en la biblioteca y ante cualquier cosa poder consultarlo, no tener que andar pendiente de más que metes el ordenador con el cargador en la mochila con los apuntes.

Pequeños problemas sin importancia, pero que dificultan nuestra rutina diaria y las actividades que en ella realizamos. Y eso que nosotros somos únicamente estudiantes, con apenas responsabilidades, por lo que esto realmente no nos supone más que perdidas de tiempo (que en otras circunstancias conlleva pérdida de dinero) como mucho. Pero aún así nos genera la molestia de no disponer de ello, de no tener esas facilidades (e inmediatez) que nos reportan las nuevas tecnologías. De sentirnos por unas horas/días en el neolítico por no disponer de nuestras herramientas para poder hacer nuestras tareas. ¿Nos estamos volviendo tecno-dependientes?

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